Acabo de terminar "La revolución copernicana" de T. S. Kuhn y hace unos días fuímos al cine a ver "La guerra de los mundos" en la nueva versión de S. Spielberg con Tom Cruise.
Pero no voy a criticar la película, sino que les "hablaré" del libro en relación con ella. Porque desde hace algún tiempo me preguntaba cómo y cuando apareció esta idea de una vida inteligente extraterrestre, marcianos y demás.
Desde la Grecia clásica y hasta los siglos XVI y XVII, la idea de una vida extraterrestre era, salvo excepciones, absurda debido a la concepción cosmológica y religiosa que con diversas variantes se basaba en el concepto de un Universo pequeño, cerrado, jerarquizado y de dos, o más esferas, concéntricas.
Así por ejemplo, Dante en la "Divina Comedia", s. XIV, nos muestra el drama de la vida cristiana entre un cielo móvil pero incorruptible que es morada de los ángeles y lugar del trono de Dios, una tierra esférica e inmóvil, morada del hombre que ocupa un lugar central bajo la mirada de Dios, hombre cuya alma ha de elegir entre ascender al cielo o descender a un infierno en cuyo centro se halla el Demonio.
Estos esquemas eran reales en el sentido de que explicaban el mundo y lo vinculaban con la propia vida cotidiana del hombre y fueron seguidos, con variantes, por la mayoría de las gentes durante 1.800 años.
Sin embargo, desde "De revolutionibus" y a pesar ,en cierto modo, de Copérnico, fué transformándose esta visión. No sin enormes resistencias en gran parte debido a que cambiar la cosmología suponía modificar un aspecto religioso a ella vinculado y por ello la propia vida de las gentes, además Copernico y muchos de sus primeros sucesores no pudieron probar la movilidad de la tierra de modo comprensible y claro por lo que el universo aristotélico seguía siendo de sentido común. ¡Si la tierra se moviese nos caeríamos!La aceptación llegaría progresivamente con las observaciones de Brahe, y los trabajos de Kepler y Galileo entre otros.
En resumen, no había lugar en el cielo para marcianitos, los monstruos, como muestran las iglesias y las leyendas medievales, estaban en la tierra incógnita, el mar o el infierno o ...bajo tierra: las máquinas de guerra de los marcianos están enterradas en la versión de Spielberg. Uy, disculpen, si no la han visto ;-)
Pero a partir de la aceptación generalizada de la idea de un universo infinito, provocada por la ruptura copernicana, algo que hoy parece de sentido común pero no lo es, la tierra ya no está en el centro del universo y puede haber muchos otros planetas cuyos habitantes como en "Micromégas" de Voltaire, S. XVIII, http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/voltaire/microme.htm, encima se rían de la vanidad humana.
Es entonces cuando aparecen "los marcianos", los extraterrestres potenciales. Pero aún falta una transformación más, a fines del siglo XIX cuando H. G. Wells escribe su obra varios acontecimientos de la época precipitaron en ella el "marciano belicoso y feo": el sensacional avistamiento de "canales" en Marte y las guerras en Europa, http://www.ucm.es/info/especulo/numero8/wells.htm.
Como antaño, y no sabemos cómo puede ser de otro modo y a nivel popular al menos ya que las complicadas matemáticas de la física y astronomía moderna no dan mucho pié, seguimos proyectando nuestros miedos y esperanzas en el mundo que nos rodea, en el universo.
A la idea de un Dios que nos veía con su ojo, se añade ahora la de unos seres deformes y asquerosos que nos observan con envidia y hacen la guerra despiadadamente: los marcianos de la guerra de los mundos.
1 Comentarios:
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*Marcianos
Acabo de terminar "La revolución copernicana" de T. S. Kuhn y hace unos días fuímos al cine a ver "La guerra de los mundos" en la nueva versión de S. Spielberg con Tom Cruise.
Pero no voy a criticar la película, sino que les "hablaré" del libro en relación con ella. Porque desde hace algún tiempo me preguntaba cómo y cuando apareció esta idea de una vida inteligente extraterrestre, marcianos y demás.
Desde la Grecia clásica y hasta los siglos XVI y XVII, la idea de una vida extraterrestre era, salvo excepciones, absurda debido a la concepción cosmológica y religiosa que con diversas variantes se basaba en el concepto de un Universo pequeño, cerrado, jerarquizado y de dos, o más esferas, concéntricas.
Así por ejemplo, Dante en la "Divina Comedia", s. XIV, nos muestra el drama de la vida cristiana entre un cielo móvil pero incorruptible que es morada de los ángeles y lugar del trono de Dios, una tierra esférica e inmóvil, morada del hombre que ocupa un lugar central bajo la mirada de Dios, hombre cuya alma ha de elegir entre ascender al cielo o descender a un infierno en cuyo centro se halla el Demonio.
Estos esquemas eran reales en el sentido de que explicaban el mundo y lo vinculaban con la propia vida cotidiana del hombre y fueron seguidos, con variantes, por la mayoría de las gentes durante 1.800 años.
Sin embargo, desde "De revolutionibus" y a pesar ,en cierto modo, de Copérnico, fué transformándose esta visión. No sin enormes resistencias en gran parte debido a que cambiar la cosmología suponía modificar un aspecto religioso a ella vinculado y por ello la propia vida de las gentes, además Copernico y muchos de sus primeros sucesores no pudieron probar la movilidad de la tierra de modo comprensible y claro por lo que el universo aristotélico seguía siendo de sentido común. ¡Si la tierra se moviese nos caeríamos!La aceptación llegaría progresivamente con las observaciones de Brahe, y los trabajos de Kepler y Galileo entre otros.
En resumen, no había lugar en el cielo para marcianitos, los monstruos, como muestran las iglesias y las leyendas medievales, estaban en la tierra incógnita, el mar o el infierno o ...bajo tierra: las máquinas de guerra de los marcianos están enterradas en la versión de Spielberg. Uy, disculpen, si no la han visto ;-)
Pero a partir de la aceptación generalizada de la idea de un universo infinito, provocada por la ruptura copernicana, algo que hoy parece de sentido común pero no lo es, la tierra ya no está en el centro del universo y puede haber muchos otros planetas cuyos habitantes como en "Micromégas" de Voltaire, S. XVIII, http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/voltaire/microme.htm, encima se rían de la vanidad humana.
Es entonces cuando aparecen "los marcianos", los extraterrestres potenciales. Pero aún falta una transformación más, a fines del siglo XIX cuando H. G. Wells escribe su obra varios acontecimientos de la época precipitaron en ella el "marciano belicoso y feo": el sensacional avistamiento de "canales" en Marte y las guerras en Europa, http://www.ucm.es/info/especulo/numero8/wells.htm.
Como antaño, y no sabemos cómo puede ser de otro modo y a nivel popular al menos ya que las complicadas matemáticas de la física y astronomía moderna no dan mucho pié, seguimos proyectando nuestros miedos y esperanzas en el mundo que nos rodea, en el universo.
A la idea de un Dios que nos veía con su ojo, se añade ahora la de unos seres deformes y asquerosos que nos observan con envidia y hacen la guerra despiadadamente: los marcianos de la guerra de los mundos.
A fin de cuentas, nosotros mismos. Y qué si no.
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